martes, 19 de enero de 2016

La guerrera y su espada.


Ella miró al cielo mientras tomaba un profundo respiro de alivio. La guerra había terminado y el cielo era más azul y claro algo nunca que había visto antes. Era como un sueño, como si fuera demasiado bueno para ser cierto.


Miró su espada, su amada espada, la que la había ayudado a través de todos estos años y nunca le había fallado. La espada era parte de ella, como si hubieran nacido juntas.


De repente se dio cuenta que alguien la miraba, ya que sintió un escalofrío por la espalda. Se dio vuelta y vio a un hombre vestido de negro, de pie a unos metros de ella.

“Las cosas nunca serán como antes” dijo el hombre con una voz familiar.


Ella no pudo ver su rostro porque el hombre llevaba una máscara, pero ella sabía que él estaba sonriendo.


“¿Quién eres tú?” Dijo con miedo en su voz, haciendo todo lo posible para no mostrar que estaba asustada.


“Yo solía vivir aquí, cuando todo era hermoso y tranquilo, antes que comenzara la guerra”.


Y al momento siguiente el hombre se había ido, como si nunca hubiera estado allí.




No hay comentarios:

Publicar un comentario