Esta fue la conversación que tuvieron dos personas en algún lugar de un gran país en un momento dado de sus vidas.
- ¿Alguna vez deseaste poder ver el futuro?
- En realidad no…
- ¿Por qué no?
- Bueno, creo que si sabría lo que va a suceder, entonces no me sorprendería nunca más.
- Pero imagina las cosas que podrías hacer si pudieras ver el futuro, podrías ver cuando los acontecimientos del mundo sucedan, la gente que resultará electa, el resultado de las pruebas.
- Eso puede ser así, pero creo que algunas cosas es mejor dejarlas en un misterio
- ¿Cómo qué?
- Bueno, cosas como cuando la gente muere, los gobernantes que son elegidos, si mi matrimonio se establecerá o desmoronará, ese tipo de cosas a veces es mejor dejarlas en un misterio.
- Yo no pienso de esa manera. Lo que imaginaba es que si uno puede ver lo que va a suceder, podríamos no ir tan a prisa o detenernos por completo, incluso, podrías cambiar lo que fuera a suceder, ¿No te parece?
- Un día aprenderás que a medida que uno crece, incluso la más pequeñita sorpresa es emocionante o interesante y claro, usted puede quejarse de vez en cuando, pero creo que esas pequeñas sorpresitas son los que nos hacen ser más humanos. Repite estas palabras: Lo que sea, será.
- ¿Lo que sea, será? ¿Qué significa eso?
- Esto significa que todo lo que tenga que suceder, sucederá y que incluso si no lo ves venir, es probable que no se pueda cambiar. Imagina que es como el destino.
- ¿Cuál es el destino?
- Eso es una explicación para otro momento, por ahora, vamos a casa.