Me seguiste hasta lo más profundo de mi corazón, y de ahí te negaste a salir.
te sentaste y me miraste fijamente, yo te devolví la mirada y entonces me dije a mi mismo:
-"¿Puedo tenerte en mi corazón por siempre?"
y me miraste con una sonrisa... Y desde ese día supe que estarás por siempre en mi corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario