Una vez un ateo caminaba por un camino de tierra que conducía al bosque. Un pequeño arroyo corría reflejando la luz del sol por todas partes.Los pájaros cantaban, se lanzaban a través de los árboles, las ardillas saltaban de rama en rama.
El ateo se dio cuenta que mariposas y colibrís revoloteaban y volaban a su alrededor. Él vio una pequeña manada de ciervos al otro lado de el arroyo y águilas volando encima de los árboles. "Es asombroso lo que la evolución ha creado", exclamó el ateo.

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