miércoles, 24 de febrero de 2016

El futuro.

Esta fue la conversación que tuvieron dos personas en algún lugar de un gran país en un momento dado de sus vidas. 

- ¿Alguna vez deseaste poder ver el futuro?

- En realidad no…

- ¿Por qué no?

- Bueno, creo que si sabría lo que va a suceder, entonces no me sorprendería nunca más.

- Pero imagina las cosas que podrías hacer si pudieras ver el futuro, podrías ver cuando los acontecimientos del mundo sucedan, la gente que resultará electa, el resultado de las pruebas.

- Eso puede ser así, pero creo que algunas cosas es mejor dejarlas en un misterio

- ¿Cómo qué? 

- Bueno, cosas como cuando la gente muere, los gobernantes que son elegidos, si mi matrimonio se establecerá o desmoronará, ese tipo de cosas a veces es mejor dejarlas en un misterio.

- Yo no pienso de esa manera. Lo que imaginaba es que si uno puede ver lo que va a suceder, podríamos no ir tan a prisa o detenernos por completo, incluso, podrías cambiar lo que fuera a suceder, ¿No te parece?

- Un día aprenderás que a medida que uno crece, incluso la más pequeñita sorpresa es emocionante o interesante y claro, usted puede quejarse de vez en cuando, pero creo que esas pequeñas sorpresitas son los que nos hacen ser más humanos. Repite estas palabras: Lo que sea, será.

- ¿Lo que sea, será? ¿Qué significa eso?

- Esto significa que todo lo que tenga que suceder, sucederá y que incluso si no lo ves venir, es probable que no se pueda cambiar. Imagina que es como el destino.

- ¿Cuál es el destino?

- Eso es una explicación para otro momento, por ahora, vamos a casa.






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